Somos un cúmulo de recuerdos...
Me gusta pensar que somos una cajita abierta que, en el transcurso de la vida, va guardando artilugios de las personas que han coincidido con nosotros. Es gracioso porque, aunque no lo parezca, soy muy observadora del existir de la gente. En la universidad, mientras estudiaba Diseño Industrial, podía pasar horas en el metro, recorriendo de punta a punta la Línea 2 y observando la complejidad de lo cotidiano. Durante varios meses hice introspección en esos vagones, llorando en silencio porque no sabía qué hacer con mi vida. ¿Realmente quería estar ahí? ¿En dónde compré esa idea de que el diseño era a lo que quería dedicarme toda la vida? ¿Por qué me parecía más una sentencia de muerte que una promesa de bonanza? Había tantas preguntas en mi mente y ni una sola respuesta podía asomarse con sensatez, porque de inmediato me lanzaba tres preguntas más que cuestionaban lo anterior. Observando, aprendí a distinguir a las personas que robaban celulares, cuáles eran las mejores presas y a recon...