DOGS DAYS ARE OVER :)

 ¿Qué es este empoderamiento arrollador que siento?

Hasta me da miedo decirlo con todas sus letras: ando tan plena conmigo misma que ni yo lo creo. The DOG DAYS ARE OVER!!!!

Qué ganas de salir corriendo por campos de flores para gritarlo, así como esas pelis gringas en las que pasas por la maleza con un vestido de olanes, sintiendo el airecito en la cara y el cabello volando al viento.

Podría enumerar un sinfín de banalidades por las que me siento muy perrita estas últimas semanas, pero hoy quiero hablarle a mi papá. A ese hombre enorme que cada que podía me decía lo valiosa que era y lo mucho que me merecía una gran vida.

Ayer cumplirías Sesenta y tres. 

De los cuales ya van a ser quince sin poder cantarte cumpleaños feliz.

Pasa el tiempo muy rápido, pá.

Esos días en los que fui una adolescente arrogante, que creía saberlo todo y que quería demostrarte todo el tiempo que no necesitaba de nadie para lograrlo.

¿Sí sabes que por años tuve que tragarme mis palabras y me supieron como hiel?

Seguramente te reíste bastante de mí, porque soy muy necia. En ocasiones, hasta más de lo que tú lo eras.

Cuando hablábamos de todos estos conceptos de grandeza y de éxito, me doy cuenta de que teníamos ideas totalmente diferentes. Pero las he ido comprendiendo desde la perspectiva en la que tú querías que lo viera.

Y aunque aún no he llegado a donde considero que debo llegar, el camino se ha vuelto más ligero. Porque he logrado entender que la ayuda no me hace menos fuerte. Ni que hacer pausas en el trayecto para tomar un descanso y contemplar la vista es ser holgazán o un pobre diablo.

Seguramente puedes no estar de acuerdo con la forma en la que las cosas han pasado. Yo no tuve el cuento de hadas que tú hiciste con mamá. No viví ese amor a primera vista como tú lo tuviste con ella.

Sin embargo, sí te puedo decir que tu hija es una mujer de treinta y cuatro que ha sabido reinventarse mil veces y ahora tiene a Alonso, que es el amor más puro que puede existir en esta tierra.

Me tengo a mí.

¿Y sabes qué he descubierto? Que soy fabulosa jajaja… y muy divertida.

He hecho muy buenos amigos que me encantaría que conocieras. Me imagino perfecto esas sobremesas que salvan al mundo, porque claro que nosotros lo resolveriamos al mundo mejor.

He sido medianamente estúpida para algunas cosas. Y aunque contigo hubo momentos en los que sentía que las deudas nos ahogaban y que la vida se ponía ruda, hoy puedo decirte que aprendí de ti las cosas que no se deben hacer financieramente hablando.

Y ahí la llevo.

Ahora que soy madre, puedo desbloquear este superpoder de ver diferentes escenarios para las decisiones de nuestros hijos. Y me aterra demasiado que Alonso pase cosas que se pudiera ahorrar en el camino por su forma de ser.

Porque, paradójicamente, algunas cosas que me hacían sentir orgullosa de él cuando era más pequeño, ahora me descubro haciéndolo más pequeño para que no incomode. Para que quepa en el mundo. Para que nadie lo haga sentir mal.

Aun cuando esa persona que lo lastima soy yo.

Y cuando me descubro haciendo eso, corro a pedirle perdón. Porque recuerdo que las personas somos todo esto: lo bueno y lo malo.

Intento tener estas charlas que tenía contigo desde niña con mi hijo, porque me hacías sentir que era alguien importante, con voz y voto aun cuando apenas sabía leer.

Creo que eso hizo que casi nunca me quedara callada. Que sea capaz de decir lo que pienso aunque eso desate conversaciones incómodas.

¿Alguna vez me viste siendo madre?
No nos alcanzó la vida para hablarlo.

El último acercamiento hacia esto fue cuando descubriste que había abortado a escondidas y casi me muero por hacerlo sin la supervisión médica adecuada. Definitivamente era otro México.

En ese momento descubrí que el machismo estaba permeado hasta los huesos en ti. Y sé que desde ese día ya no volviste a verme igual.

No te culpo. Ni siquiera te guardo rencor por esa discusión horrible en el comedor, porque estaba más enfocada en no perder la vida y en pedirle a Dios que no me castigara sin poder tener hijos en un futuro.

La verdad, no me arrepiento de haberlo hecho. El que era mi novio en ese momento era un tipo extremadamente mentiroso y que me llevaba al menos ocho años, en una relación que me tenía asfixiada.

Para la tranquilidad de muchos, soy una buena madre.

Me parto en mil cachitos para estar presente con Alonso. Y hay veces que él me recuerda a ti. Es muy bueno en los números, como tú. Y sí, también sacó el lado creativo que compartíamos tú y yo.

Tuve días oscuros. Días tristes en los que no sabía qué hacer. En los que rogaba porque estuvieras vivo, que me escucharas… y algunas otras veces que le rompieras la madre a ese wey que me estaba jodiendo la vida. jajaja

Ay, Abraham…

Qué compleja es la vida y cómo nuestros genes y manías se transforman en las generaciones que vienen después.

Supongo que igual que mi mamá, lo último que pensaste es que yo sería madre… y heme aquí, haciéndome en mil cachitos, preguntándole a tu nieto qué quiere de lunch para la escuela, haciendo de comer todos los días y corriendo contra reloj entre la oficina, mi clase casi sagrada de bici y mi necedad por hacer piñatas cada semana.

Feliz cumpleaños, pá.

En donde quiera que te encuentres, aun cuando existe la posibilidad de que todos tus recuerdos se hayan esparcido sobre la faz de la tierra cuando dejaste de respirar.

Aquí habemos más de dos que te recordamos. Y que siempre vamos a añorar que estés, aunque sea un minuto, para abrazarte y escuchar una de esas historias random que tenías para compartir.

Te quiero infinito.

Aun con todas las fallas que he descubierto que tuviste conmigo. Aun con tus ideas de viejo rancio. Aun con toda esta confrontación que tuvimos los últimos días.

La esencia de tu corazón es lo que ha permanecido.

Y sí… últimamente le cuento más a Alonso de ti.

Feliz cumpleaños.

Puedes estar tranquilo: esta niñita que viste crecer, que en ocasiones te hizo preocuparte muchísimo por su futuro y por lo que sería de ella cuando fuera grande… lo ha ido logrando :)

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