Treinta y cuatro y sin prisa.
La magia de cumplir años es que ningún año es igual al anterior. No sé por dónde comenzar: si hacer un recuento de todas las cosas que pasé desde diciembre pasado o narrar lo contrastante que fue mi cumpleaños.
Esta chingaderita de cuatro patas me ha puesto la verdad en la cara: el afecto puede venir de otros lugares, comenzando por mí. Por mi casa. Por esas cosas que disfruto, como escuchar música, leer historias desgarradoras que me ponen a berrear como catarsis de mis crisis existenciales desde la vida de otros que ni conozco, y pintar dibujitos con mis plumones nuevos.
El viaje que hicimos juntos en agosto me abrió una puerta nueva en mi maternidad. Entender que somos dos puntitos en la inmensidad de este mundo, pero juntos. Que puedo conectar con mis amigas mamás desde otro lugar. Que es bonito ver el mundo desde los ojos de las infancias.
Mostrarle ese lugar donde viví cuando tenía veinticinco años fue muy nostálgico. Reencontrar a esas dos mujeres que habitan en mí, ser consciente del paso del tiempo, saber que el recuerdo sigue ahí aun cuando las calles ya no son las mismas, aun cuando yo ya no soy esa que se fue de esa playa en 2018.
Fue un regalo caminar con Alonso, sentir el marecito en nuestros pies, la brisa del Caribe mexicano en nuestras mejillas, dándonos la bienvenida a nuestra nueva vida de partners in crime.No tengo expectativas para estos treinta y cuatro. Y no porque esté en el fango. Creo que es porque estoy apreciando esta calma. Estos días tranquilos en los que prefiero armar un rompecabezas de mil piezas con Alonso antes que intentar caerle bien a un tipo que solo ruega porque esta date sí termine en la cama.
Agradezco las cosas pequeñas: las rutinas, sentir el sol en la cara al despertar. Agradezco también estas cuatro paredes que, poco a poco, se han ido convirtiendo en un espacio cada vez más de mi hijo y mío. Vamos comprando más cosas para esta casa que ya es parte de nosotros.
Gracias por estos treinta y tres. Por romperme paradigmas, por hacerme ver mi suerte y por traerme a esta nubecita suave desde donde puedo ver todo lo que sí se ha avanzado en este camino de la vida.
¿Quiénes serán mis maestros de vida ocultos en esta nueva temporada?
Ya lo veremos…

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