Cariñitos mentales
Sabes, has vivido muy rápido, entre las circunstancias
que te pusieron en la orillita del acantilado y tu alma empecinada en volar
libre, has ido por senderos que jamás imaginaste. A tu edad las personas siguen
impresionándose con espejos que traen de tierras lejanas, no nenita, tampoco te
crezcas tanto; no es porque seas más lista que los de tu generación;
simplemente has brincado de una a otra sin el mayor miramiento, eres un pequeño
saltamontes que ha salvado su vida por mero instinto de supervivencia. Tienes
el corazón grande, las piernas largas y los sentidos abiertos, aveces en
diferente orden. Por esa razón, cada que te miro, le rezó a la virgen, a tu
dios ese que dices en secreto que es muy grande y te cuida en sobremanera para
que nadie se robe tu esencia, tu alma de niña, esa que siempre hace que sonrías
y el mundo se pare por un instante.
Por
más que pregones que nada importa y que como el rey, "con dinero y sin
dinero hago siempre lo que quiero" tu y yo sabemos bien que esa es una
mentirilla de esas que te inventas para ti misma, simplemente para darte
fuerzas y seguir disfrutando del viaje y por que no, para fanfarronear un rato.
Te
gusta pensar que eres inolvidable, que siempre dejas huella en los demás. ¡Ay
mi vidita, eres tan tierna cuando te lo propones! porque muchas más veces de
las que imaginas has pasado sin pena ni gloria y otras tantas que ni tu misma
crees has significado un alud. La cosa es que no idealices, que le des el
valor a la gente que sí lo merece, ya te he dicho muchas veces que dejes de
darle perlas a los cerdos.
Me
he convertido en gotas de sal, cada que tu corazón se ha roto, quise que dejaras de
pensar en todo lo que te hace llorar y te lleno de brisa, simplemente para
alegrarte el día. Ya sé que tu "nunca jamás" siempre quiere decir un
tal vez; los amores mi niña, ojalá nunca los hubieras conocido. A menudo los
labios más urgentes no tienen prisa dos besos después y por lo mismo los
corazones se aferran tanto a lo perdido que no te dejes caer en historias que bien
sabes ya son parte del pasado, por más que le pongas voluntad, por más
canciones de amor que debas, el tiempo fue sabio y cada quien esta donde debe
de estar. Nunca dudes lo que te digo, mi pequeña princesa.

Has
cambiado de profesión más de mil veces, que ya mejor me río y veo en lo que te
vas convirtiendo cada día. Eres primorosa, si creyeras más en eso, ¡Qué miedo
me darías!... Supongo que tus cambios tan drásticos los dictan esas mariquitas
en tu rostro que sólo los que te observan por horas conocen, ¡Si, de seguro eso
es! no hay mejor explicación racional para eso. Sé lo que quieras, sigue
defendiendo cada pensamiento por más superfluo que parezca y si vas a dejarlo
ir, cámbialo por algo que sea mucho más convincente que el anterior.
Mi
morenita de arena, vete al mar cada que puedas, ¿Quién iba a decir que algo que
detestabas tanto, después de un rato te iba a regalar tantas cosas bonitas? El
olor tropical, el marecito cubriendo tus pies, esa es la buena vida en su
máximo esplendor, vuelve pronto que estoy seguro ahí perteneces.
¿Sigues
aquí?, tu sabes que te quiero con todo el corazón y jamás voy a irme... Sigue
volando, no tengas miedo, nadie va a dejarte cautiva, por más que lo intenten
siempre vas a ser libre.
De eso estoy seguro.
De eso estoy seguro.
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